¿Cómo sé que necesito ayuda profesional?

Cuando algo no va bien en ti o con tu vida, cuando haya algún tipo de problema que te produzca emociones, pensamientos o comportamientos incómodos incluso negativos. Cuando ese problema que te ronda la cabeza cobre tal protagonismo que te impida estar bien contigo mismo/a y con otras áreas de tu vida, te notes triste, te enfades con facilidad, tengas menos apetito o duermas peor, no te gustes al mirarte al espejo, no rindas en el trabajo o en los estudios, sientas que te supera el día a día, tus hijos, tu familia, tu pareja, dejes de saber quién eres … En definitiva, cuando no seas feliz, no sepas qué te pasa o tengas que recolocarte.

Erradica la idea de que al psicólogo solo van “locos”, eso ya quedó muy atrás. Deja a un lado la vergüenza, desconfianza y miedo a lo nuevo que el acudir a terapia pueda producirte. Prueba y juzga tú mismo/a.

Al poco tiempo pensarás, ¿por qué no lo hice antes? Probablemente porque no estabas preparado/a pero ahora que sí lo estás, ¿quién no desea estar mejor y sentirse bien?

¿Cuándo pedir ayuda profesional para mi hijo/a?

Es complicado que un niño o niña vaya a pedir ayuda psicológica cuando la necesite. Por ello, es nuestra labor como adultos responsables la de brindársela cuando percibamos que algo no está bien en ellos como, por ejemplo:

  • Se comporta de forma diferente, ha perdido interés en jugar o en sus actividades favoritas, se muestra apático/a, ha perdido apetito, tiene problemas para conciliar el sueño o han aparecido pesadillas, habla menos, no queda con sus amigos/as o no parece disfrutarlo.
  • Su forma de expresarse es distinta, sus emociones tienden a ser exageradas, tiene cambios bruscos de humor, parece triste o se enfada fácilmente, hace comentarios fuera de lugar.
  • Su rendimiento académico ha bajado, se aísla en el colegio o instituto, se muestra reticente a hacer los deberes.
  • Han aparecido miedos o preocupaciones repentinas.
  • Se queja de dolores que no tienen explicación física.

A veces se comete el error de pensar que solo es una etapa y ya pasará, pero entiende que todo en ellos supone un aprendizaje y lo que aprendan a mejorar siendo niños o adolescentes les ayudará a ser un adulto más feliz y competente. De lo contrario, el problema se agravará y quizá, para entonces, sea mucho más complicado de manejar.

¿Cuál es el papel del psicólogo?

El psicólogo analiza el problema que se le plantea, evalúa el comportamiento de la persona y su entorno más cercano y escucha sus inquietudes. A partir de ahí, proporciona estrategias, recursos y da pautas para promover el cambio en las dinámicas personales, familiares y sociales. Acompaña en este proceso, respetando sus tiempos, sus particularidades y sirviendo de apoyo y guía para conseguirlo.

¿En qué consiste la terapia psicológica?

La terapia es un proceso de cambio en el que se trabaja con la persona y su entorno en sus problemas para que éstos se tornen en algo diferente que le permita encontrarse mejor en todos los ámbitos de su vida. Es la búsqueda del bienestar, para cada uno, el suyo.

¿Cuánto dura una terapia psicológica?

Depende. El tiempo exacto es imposible de saber, dependerá de cada caso, el tiempo que lleva necesitando la ayuda, la frecuencia en la que su problema aparece, la intensidad con la que lo vive, sus hábitos, su entorno, su disposición, su colaboración, su historia…

Ten en cuenta que las primeras 4-6 sesiones son de evaluación y establecimiento de objetivos. No será hasta pasado este tiempo cuando comience la intervención y como ya hemos visto, su evolución dependerá de muchos factores en los que, desde luego, la colaboración y predisposición de quien pide y necesita la ayuda serán fundamentales para su evolución.

¿Cuándo recurrir a un psicólogo educativo?

Cuando tu hijo/a no pueda alcanzar los objetivos académicos marcados así como cuando detectes tú o el centro escolar alguna complicación o retraso en su lenguaje o adquisición de habilidades lectoescritoras o numéricas así como un comportamiento de rechazo o queja excesiva o repentina hacia el colegio, deberes, una inquietud o falta de atención llamativas, etc. Ten en cuenta además que las dificultades de aprendizaje no solo suponen un problema a la hora de adquirir determinadas destrezas sino también un déficit de autoestima y regulación emocional.

Eludir estos indicadores podría hacer que el retraso académico y el malestar emocional que ello conlleva vayan a más y por lo tanto, sea mucho más costoso aprender a funcionar con ellas.

Si mi hijo/a tiene alguna dificultad de aprendizaje, ¿no podrá aprobar?

Sí podrá aprobar, sí podrá estudiar y sí podrá desempeñar multitud de puestos de trabajo y funciones en la sociedad. Solo va a requerir apoyo cuando sea necesario, aprender estrategias para poder hacer frente a los retos y tomar conciencia de sus dificultades para así, manejarlas.

Hay opciones para todos, de tener los apoyos necesarios dependerá que tengan las mismas oportunidades.

Si mi hijo/a aprueba, ¿podemos descartar que tenga alguna dificultad de aprendizaje?

No, en ocasiones las dificultades de aprendizaje son compensadas por otros factores como, por ejemplo, la inteligencia o el aprendizaje así como por profesores de refuerzo y otras ayudas externas. A medida que los niños van creciendo, estos factores tendrán también que aumentar su función y es ahí, cuando ya la inteligencia no puede suplir o cuando ya es imposible acudir a más clases de repaso, cuando la dificultad de aprendizaje da la cara. Si tienes dudas, a pesar de que los resultados académicos sean buenos, lo mejor será asegurarte para evitar problemas mayores en el futuro.

¿Cuándo acudir a clases de refuerzo?

Cuando los resultados académicos no sean los esperados en relación al esfuerzo que uno realiza o bien cuando el esfuerzo sea insuficiente y necesite un apoyo para organizarse y animarse a estudiar. Tanto si tu hijo/a tiene dificultades en alguna asignatura porque no sea su punto fuerte o por falta base de años anteriores así como si a tu hijo/a le da pereza ponerse a trabajar y por ello lleva cierto retraso, optar por acudir a clases de refuerzo le ayudará a ponerse al día, ganar seguridad en sí mismo/a y afianzar conocimientos que le serán de utilidad en cursos superiores.

¿En qué consisten las clases de refuerzo?

Las clases de refuerzo están orientadas a la resolución de dudas, repasar los contenidos dados en el centro escolar y preparar las evaluaciones. En ningún caso, se realizarán tareas por los alumnos/as ni se favorecerá la dependencia del profesional, al contrario, se trabajará su autonomía.

¿Cómo sé que mi hijo/a necesita un curso de técnicas de estudio?

En la mayoría de los casos, la falta de organización y destreza así como resultados bajos para el gran esfuerzo invertido son los indicadores más comunes para plantearse la realización de un curso de técnicas de estudio. Si ves que tu hijo/a tiene dificultades para llegar a tiempo a las entregas de trabajo o exámenes, suele tener los cuadernos, archivadores descolocados, le cuesta sacar las ideas principales y entender lo que le piden en los enunciados, le cuesta resumir, le cuesta expresarse por escrito o lo hace todo pero invierte demasiado tiempo, seguramente, necesite técnicas y una metodología específica que le ayude a mejorar.

¿Se pueden realizar los cursos de técnicas de estudio a cualquier edad?

Los cursos están adaptados a las diferentes etapas académicas y pueden realizarse a partir de los 9-10 años de edad (4º Educación Primaria).