¿Puede haber una etapa más temida para las familias? A nadie puede extrañarle que algunas de las problemáticas típicas de esta controvertida a la par que emocionante etapa de la vida se tornen demasiado complejas e incluso dañinas para la persona, y su entorno.

El descubrimiento de uno mismo, del mundo que le rodea, la amistad, el amor, la lealtad, el compromiso, la sexualidad, la responsabilidad, el futuro…. Emociones y pensamientos que vienen y van y son difíciles de controlar, encajar y, a veces, soportar.

Muchos de nuestros adolescentes necesitan ayuda, pero no todos van a saber identificarlo y desde luego, pedirlo. En Centro Anta podemos encuadrar lo que está sucediendo para encontrar el problema y dotar al adolescente y a su familia de herramientas y recursos suficientes para que aprenda a lidiar con ello, a entenderse y que le entiendan.

El abanico de problemáticas es tan amplio que es difícil describirlo en unas líneas pero estas son las más comunes a trabajar en consulta:

 

  • Autoestima

    Inseguridades, miedos, problemas con la imagen o aspecto físico, su identidad.

  • Ansiedad

    Estrés, perfeccionismo, altas exigencias, frustración, problemas con el sueño o apetito, cambios de humor.

  • Estado de ánimo

    Tristeza, apatía, desmotivación, bajo rendimiento académico, falta de apetito o problemas con el sueño.

  • Conducta

    Rebeldía, incumplimiento de las normas, agresividad, faltas de respeto, rechazo a la autoridad.

  • Relaciones sociales:

    Problemas con las amistades, falta de habilidades sociales, desinterés por los iguales, excesiva timidez o liderazgo.

En definitiva, si un adolescente empieza a experimentar sus cambios físicos y psicológicos con dificultades o aparecen conflictos consigo mismo/a y su entorno que se asemejan a un laberinto del que no poder salir, es el momento de pedir ayuda para poder encontrar la salida y fortalecer su persona de cara a la vida adulta.